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LA
SOJA DE PRIMERA LUEGO DE LAS LLUVIAS
27/01/12
Luego
de las lluvias del martes, la soja de primera todavía tiene oportunidad.
Febrero debe traer lluvias pronto.
DOS
EVENTOS QUE SALVARON EL MES
Las lluvias del 10 de
enero y las observadas entre el 20 y del
23 corriente, bien pueden haber salvado gran parte de la producción sojera
argentina. La condición hídrica actual no es homogénea en la región pampeana
pero si el mes de febrero comienza con precipitaciones generalizadas del orden
de los 40 milímetros, la campaña aún puede encaminarse. Muchas sojas de segunda
sembradas en condiciones muy exigentes, han sufrido más la falta de agua.
Veamos la situación previa a las lluvias recientes.

Las sojas de la
franja central fueron sembradas con muy buena humedad y esa es la razón por la
que aún contaban con mínimas reservas ayudadas por las lluvias del 10. Entre
Ríos y el noreste de BA, para el jueves de la semana pasada, presentaban el
panorama más ajustado y si bien la necesidad de lluvias era imperiosa en toda
la región, había sectores que claramente estaban más vulnerables y
prácticamente en sequía.
Las últimas lluvias
observadas en la región central del país fueron muy bienvenidas, pero para
algunas zonas las mismas solo representaron un ligero alivio. Es que montos de
25 a 30 milímetros no logran solventar una demanda que en la zona núcleo
triplicaba esa marca. Desde este punto de vista, el agua recibida es muy pobre
pero para la soja igualmente representa un alivio que le permite mirar con algo
más de posibilidades el inicio del mes de febrero. En muchos sectores las
reservas para soja de primera han logrado crecer hasta niveles adecuados, al
menos temporariamente. El panorama es más exigido para una pastura.

Como se aprecia en el
mapa, las reservas de humedad siguen siendo muy pobres en el noreste de BA,
incluso tomando parte de la zona núcleo principal. También zonas del sur de CB
se presentan más comprometidas.
Regularizar las
reservas para la soja en las próximas dos semanas implica recibir al menos 80
milímetros de agua. Esta demanda parece alta considerando el comportamiento de
las lluvias del último bimestre, sin embargo no puede considerarse un monto
inusual para tormentas de verano. El punto es que las mismas deberían lograr
cubrir todo el territorio y aquí es donde está el inconveniente, que a la
postre puede generar un final de campaña muy heterogéneo en cuanto a
rendimientos.
Por lo pronto hay que
monitorear los pronósticos para los primeros días de febrero. Todo parece
indicar que por entonces podría concretarse un evento destacado. De validarse
esta tendencia, estaríamos ingresando a la floración con un paso más aliviado,
aunque posiblemente algunas sementeras ya hayan sufrido el impacto del estrés
hídrico.