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INFORME
CLIMÁTICO MENSUAL
01/02/12
Durante
el transcurso de enero se observaron mejoras pluviales por sectores, aunque la
zona núcleo aún sufre los efectos de la seca.
La irregular oferta
de agua del mes de enero en vastas áreas productivas del país e incluso de
países vecinos, comienza a definir el resultado productivo de la campaña. Si
bien en toda la zona núcleo ha llovido, estuvimos lejos de completar los
requerimientos hídricos para devolver una pradera a su condición normal de
humedad. Como se evidencia en el mapa de lluvia esto solo se ha concretado en
zonas del oeste de BA, pero en general, la zona núcleo ha quedado desprovista
del nivel de lluvia propio del mes de enero. Es posible sin embargo, que los
cultivares de soja aún no estén tan golpeados. Una evaluación primaria indica
que los cultivares de soja que recibieron 100 milímetros en enero, ostentarían
una condición hídrica menos ajustada. Por debajo de esa marca el panorama se
vuelve muy diferenciado por el manejo. Para el maíz la situación es más
compleja, teniendo en cuenta que los primeros sistemas precipitantes del mes de
enero llegaron allá por el 10 de enero y en muchos casos no representó un
alivio que pudiera sostenerse, dado que el próximo evento demoró casi dos
semanas en llegar. En resumen, la soja ha comenzado la floración en condiciones
hídricas muy dispares dentro de la zona núcleo y a gran escala casi todo el
maíz ha sido tocado en mayor o menor medida por la seca.
Como es habitual, se
analizan las condiciones de humedad actuales mediante la comparación con los
valores de reservas normales para la fecha. Los resultados de la comparación se
clasifican en categorías, teniendo en cuenta para la estadística la serie de
datos1973-2010. El análisis se realiza teniendo en cuenta como cobertura una
pastura de consumo permanente a lo largo de todo el año.

La situación actual
es mejor que la que se observaba a
principios de enero, sin embargo las expectativas puestas sobre la extensión
del área con reservas normales para una pradera eran más ambiciosas. Esto sin
duda condiciona la entrada al mes de febrero y definitivamente cobrará en
rendimientos cada salteo de sistemas precipitantes que se concrete en una
determinada zona. Por lo pronto y más allá de las lluvias que puedan
concretarse en zonas Mesopotámicas o del centro norte de SF, habrá que esperar
al final del próximo domingo para ver nuevas lluvias en la zona núcleo.
A esta
altura del año pasado, las lluvias dejaban acumulados muy destacados en el sur
de la región pampeana. Para esta región este comportamiento fue vital porque
luego sobrevino un bimestre de lluvias por debajo de los valores normales,
incluso con enfriamientos tempranos en el mes de marzo que complicaron la soja
de segunda. Gran parte de la zona núcleo se mantenía en buenas condiciones de
humedad, aunque debemos tener en cuenta que por entonces la recuperación
hídrica comenzó más temprano y con mayor continuidad que la actual. Se aprecia
una lengua seca que desde el sur de SL se intensifica hacia el sur de SF y el
noroeste de BA. Este sector siempre mantuvo esta característica deficitaria a
lo largo de todo el año pasado, con mejoramientos temporarios.
TENDENCIAS
CLIMÁTICAS
Indicadores de Escala
Global
El fenómeno de La
Niña se ha mantenido sin mayores cambios durante el mes de enero. En la zona
del Pacífico Ecuatorial central, el enfriamiento de las aguas superficiales no
ha superado el medio grado respecto de la marca de neutralidad. Es decir, este
indicador no tuvo variaciones
significativas desde el mes de octubre y puede considerarse un evento débil. No
obstante esto, igualmente ha contribuido a definir un escenario pluvial muy
problemático para el sudeste de Sudamérica.
En el resumen de las anomalías térmicas oceánicas superficiales, se aprecia
el enfriamiento del Pacífico Ecuatorial, con tendencia a debilitarse sobre el
este.

Las perspectivas para
los próximos meses, proyectan la evolución hacia un escenario de neutralidad
para el mes de abril, sin embargo la
actividad observada en la última parte de enero, parece estar indicando que
este fenómeno ya no tendría protagonismo en el resto del verano
En el mapa aparecen
otras anomalías térmicas destacadas, en este caso sobre el Atlántico. Las aguas
cercanas a las costas patagónicas y bonaerenses han sufrido en las últimas
cuatro semanas un calentamiento de importancia. El mismo influye sobre la
posición del sistema de alta presión, mayormente desplazándolo hacia el este, o
eventualmente lo debilita. Esto compromete el normal transporte de humedad
desde el norte.
Indicadores de Escala
Regional
Durante el mes de
enero la circulación de humedad del sector norte se fortaleció fundamentalmente
en zonas mediterráneas, sin actuar de manera eficiente en el este pero
mostrando igualmente una mejora respecto del mes de diciembre. Recordamos que
por entonces los vientos en altura
resultaron predominantes del este e incluso del sur, direcciones totalmente
ineficientes a la hora de cargar de humedad las primeras capas de la atmósfera.
También durante el
pasado mes se han concretado algunos episodios con lluvias muy copiosas en
zonas reducidas. Esto se vincula a una disponibilidad de humedad muy desigual
en toda la región pampeana. No han sido pocas las localidades de la región que
en un solo evento han recibido la lluvia normal del mes o un valor muy cercano.
Esta condición no se generalizó y estos máximos puntuales no hacen otra cosa
que reflejar la irregular distribución de humedad.
La regularización del
flujo de humedad del sector norte es básica para esperar una mejor provisión de
agua durante el mes de febrero. A pesar de que el fenómeno La Niña no se
intensificaría, las flojas precipitaciones del último bimestre se han debido a
una conjunción de factores. La posición e intensidad del sistema de alta
presión del Atlántico es muy relevante para el ingreso de humedad sobre las
zonas agrícolas de Argentina. Desde diciembre la circulación del norte se ha
mantenido muy irregular sin lograr nunca persistencia. Esto aún no se modifica
y si bien es posible que las lluvias mejoren a gran escala durante el mes de
febrero, la campaña ya se haya condicionada por este comportamiento y por lo
tanto el patrón pluvial seguirá siendo muy irregular. Posiblemente cambien de
lugar los máximos, pero es muy improbable que toda la región pase a tener una
sobre oferta de agua generalizada, la cual sería necesaria en muchas zonas para
lograr quebrar la seca.
CONCLUSIONES
De acuerdo al
diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales
indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente
comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre: